La diversidad faunística

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La fauna ornitológica

Las aves, auténticas dominadoras del aire, son las grandes protagonistas de un medio aparentemente hostil, pero que muestra en los desfiladeros de las Hoces del Jalón uno de los paisajes más espectaculares donde la vida bulle entre la roca inerte.

El buitre leonado (Gyps fulvus) es un ave planeadora inmensa, que se alimenta exclusivamente de carroñas. Pasa gran parte del tiempo posada en acantilados en mañanas apacibles, esperando a que el sol caliente el aire y se produzcan las corrientes térmicas que necesita para planear eficazmente sobre todo tipo de terrenos abiertos, desde tierras bajas a cimas montañosas.

La zona alberga una colonia aproximada de 130 parejas reproductoras, la más importante de la provicia de Zaragoza.

El águila-azor perdicera es un ave elegante, majestuosa y poderosa que combina la fuerza de un gran águila con la velocidad y la destreza de un gavilán cazador de pájaros. Se alimenta de liebres, conejos, ardillas y aves como perdices, cornejas y palomas. Pasa mucho tiempo posada y suele cazar en el suelo, atrapando a los pájaros que alzan el vuelo o incluso persiguiéndolos entre los árboles. Por eso es difícil avistarla, si bien, de vez en cuando planea a gran altura sobre su territorio.

El águila perdicera es un rapaz amenazado, catalogado en peligro de extinción, que cuenta con un plan de recuperación.

El búho real, caracterizado por sus grandes orejas en forma de “v”, vive en zonas forestales de montaña y se alimenta de pequeños mamíferos y aves. Es uno de los depredadores más poderosos de Europa, de hábitos nocturnos y difícil de ver cuando descansa.

El halcón peregrino (Falco peregrinus) es un cazador de pájaros grande y de complexión fuerte que emplea su famoso picado para matar a sus presas en el aire. Al cazar, suele patrullar a gran altura y se percibe como una diminuta ancla negra en el cielo. Al observarlo de cerca, se aprecian su gran bigotera oscura justo debajo de sus grandes ojos negros ribeteados de amarillo, su garganta pálida, las barras de su abdomen y sus patas amarillas.

El mochuelo europeo (Athene noctua) se caracteriza por ser un ave pequeña, rechoncha, de cabeza aplanada y cola corta. Aunque su aspecto puede ser el de un ave redonda y compacta, es capaz de estirarse cuando se alarma y alzar un vuelo raso. Se posa en postes y ramas sobre cultivos, en laderas rocosas y zonas semidesérticas con rocas y acantilados desde donde puede avistar pequeños roedores, insectos y gusanos.

Además de todas estas rapaces, destacan otras como el águila real (Aquila chrysaetos), el alimoche (Neophron percnopterus) y el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).

También en la hoces viven aves más pequeñas, con otras características y posiblemente más visibles:

El cuervo común (Corvus corax) es muy fácil de identificar por su forma y potente vuelo, que incluye acrobacias aéreas espectaculares como giros y volteretas, especialmente a principios de la época de la cría. La primera pista de su presencia es normalmente su reclamo croante, profundo y sonoro, que devuelve el eco de los riscos y peñas circundantes.

El pico picapinos, el más popular de las pequeños carpinteros europeos, presenta un rápido redoble, sonido primaveral común en los montes altos. Sus huellas, más que el ave mismo, son a menudo fáciles de localizar. Apoyado en la cola mientras martillea la corteza del árbol con su pico potente, escarba en busca de insectos y larvas. Come también semillas y bayas.

El roquero rojo (Monticola saxatilis) es un ave pequeña y colorida de los pastos de las montañas y prados rocosos, con laderas pedregosas. Para alimentarse se lanza sobre insectos, lagartijas y gusanos pero al igual que el pico picapinos, come también semillas y bayas.

La fauna terrestre: mamíferos, cazadores sigilosos

Entre los mamíferos que habitan en las laderas de los montes, destacan:

El zorro rojo o zorro común, gran depredador que marca su territorio dejando a su paso algunas huellas como sus excrementos.

El jabalí, que deja huellas discretas muy visibles al escarbar el suelo a la búsqueda de alimentos, o de forma más discreta marcandolo simplemente con sus pasos.

La garduña, una ágil depredadora nocturna de tamaño mediano, que se ha adaptado a lugares donde vive el hombre y se alimenta de pequeños mamíferos, roedores, pájaros, anfibios, huevos, fruta y miel.

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